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El futuro no es nuestro

Narradores de Latinoamérica

Niños sandinistas

Por Rodrigo Peñalba

Toño, Delia y Rolando pertenecen a la Asociación de Niños Sandinistas (ANS). Los niños sandinistas usan un pañuelo. Participan en las tareas de la Revolución y son muy estudiosos.” Créditos: Página 73, Los Carlitos 1, Libro de lectura para primer grado. Ediciones Cubanas, 1988

Los entonces miembros de la Asociación de Niños Sandinistas, Toño, Delia y Rolando, vieron concluidas sus labores en pro de la revolución con la derrota del FSLN en las elecciones de 1990. Con el pasar de los años estudiarían en colegios distintos, buscarían empleo, crecerían y formarían familias.

Toño reencontró la mística de la revolución en las protestas estudiantiles. Camisetas negras con mensajes simples y directos como ‘Quién dijo miedo?’, ‘Gallito Pinto’, ‘6%’, ‘No al TLC’, ‘Daniel Presidente’, y otras cincuenta variantes. Gusta de Mago de Oz, odia el reggaeton y toma Toña.

Delia aprendió inglés, es fanática de Michael Bolton, de Celine Dion, y de la música salsa. Recuerda el día en que no fue a la plaza, un 19 de julio, y se quedó viendo en casa Batman y Rambo III (contra los soviéticos en Afganistán) por Canal 6. Actualmente estudia ingeniería y ayuda a su madre en una tienda de ropa en el Mercado Oriental.

Rolando tiene todos los discos de Eminem. Sus tíos en Miami le mandan ropa y le pagan los estudios. Tiene televisión por cable desde 1994 y es seguidor del Real Madrid. Tiene una hija de dos años que no atiende. Por las noches maneja un ciber-café en Altamira desde donde chatea con sus primos que viven en los Estados Unidos.


Delia y Rolando estudian en la misma universidad pero ya no se recuerdan. Toño ganó una beca y la defiende en las protestas estudiantiles. Un noticiero local grabó la represión de esas protestas, y en la imagen se aprecia a Toño siendo reducido por tres policías envueltos en nubes de gases lacrimógenos. Rolando observa eso desde el televisor del cafetín de su universidad y aplaude que los policías le saquen la mierda a ese vándalo. Delia tuvo que regresar caminando a su casa porque el transporte público fue detenido. Rolando aprovecha que las clases fueron suspendidas y se va con unos broderes a echarse unas vichas.

PiedePágina • 2008